Después de nuestra escala de 5 dias en Dubái, llegó finalmente el momento de conocer Tailandia. Bangkok nos recibió muy temprano, teníamos todo el día por delante y con nuestras pocas horas de sueño, sabíamos que este iba a ser un día largo.
Antes de salir del aeropuerto cambiamos un poco de dinero y compramos una tarjeta SIM con datos ilimitados por 15 días. En realidad, la usaría una de nosotras como respaldo, porque las otras dos ya teníamos incluido el roaming en nuestros celulares. Pero preferimos tener una alternativa por si acaso.
Y con todo listo… empezaba nuestra aventura en Bangkok.
DEL AEROPUERTO AL CENTRO DE BANGKOK
Para llegar hasta nuestro alojamiento utilizamos el Airport Rail Link, el tren que conecta el aeropuerto con la ciudad.
Bajamos en la estación Phaya Thai, donde hicimos combinación con el BTS, un transporte similar al metro… pero que circula por encima de las calles.
Y ya desde esos primeros kilómetros empezamos a tener una primera impresión de Bangkok: una ciudad enorme, intensa, llena de edificios, tráfico y movimiento, pero donde el transporte público funciona de una manera bastante sencilla para el viajero.
Los tickets se compran directamente en las estaciones y también existen pases diarios que cuestan relativamente poco.
Y hubo algo que nos llamó particularmente la atención: los tickets individuales son unas pequeñas fichas o monedas de plástico, algo bastante diferente a lo que estamos acostumbradas a ver en otros sistemas de transporte.
Nuestro destino era el barrio de Silom, donde se encontraba nuestro alojamiento. Llegamos aproximadamente a las 11 de la mañana.
Todavía no podíamos hacer el check-in, pero tuvimos una muy buena noticia: nos permitieron utilizar las instalaciones del hotel antes de que estuviera lista nuestra habitación.
Así que pudimos cambiarnos, refrescarnos, ducharnos y dejar nuestras maletas. Y había algo más que hacía que ese momento fuera todavía mejor.
Desde la piscina teníamos una vista espectacular del Mahanakhon, uno de los edificios más reconocibles de Bangkok.
Su diseño parece casi sacado de un videojuego: una torre cubierta por una especie de patrón pixelado que da la sensación de que algunos bloques del edificio estuvieran desplazados y formando una enorme espiral.
Era nuestra primera imagen de Bangkok desde arriba… y apenas estábamos empezando.
Después de la ducha y unos mates reparadores, salimos finalmente a recorrer la ciudad.
PRIMER PASEO POR EL CHAO PHRAYA
Volvimos a tomar el BTS y nos dirigimos hacia el muelle para embarcarnos en el ferry Blue Flag.
Nuestro objetivo era llegar hasta la estacion Tha Chang, desde donde accederíamos al Gran Palacio.
Pero rápidamente descubrimos que el trayecto en barco era mucho más que un simple medio de transporte.
El río Chao Phraya es prácticamente una de las grandes arterias de Bangkok, y recorrerlo permite empezar a entender la ciudad desde otra perspectiva.
Mientras avanzábamos, iban apareciendo templos, edificios modernos, embarcaciones y distintas escenas de la vida cotidiana de Bangkok.
Incluso pudimos ver desde el río el enorme ICONSIAM, uno de los centros comerciales más famosos de la ciudad, que visitaríamos al dia siguiente.
Y poco a poco, mientras el barco avanzaba, empezábamos a entrar en la Bangkok que habíamos venido a buscar.
La de los templos, los colores, el río y esa mezcla tan particular entre tradición y modernidad.
GRAN PALACIO — NUESTRA PRIMERA GRAN VISITA
Llegamos al Gran Palacio casi a las 14 horas. Decidimos que tenía que ser nuestra primera visita del día porque sabíamos que el complejo cierra temprano.
El Gran Palacio fue la residencia oficial de los reyes de Tailandia desde el siglo XVIII hasta mediados del siglo XX. El complejo está protegido por una muralla de unos 1.900 metros de longitud.
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| Gran Palacio de Bangkok |
Pero más allá de los números, lo que impresiona cuando uno entra es la cantidad de detalles: Dorados, colores intensos, mosaicos, esculturas, figuras mitológicas…
Es de esos lugares donde no sabés exactamente hacia dónde mirar porque todo parece competir por tu atención.
Dentro del complejo se encuentra uno de los lugares más sagrados de Tailandia: el Templo del Buda de Esmeralda.
Y ahí se encuentra justamente la famosa imagen del Buda de Esmeralda que en realidad no está hecho de esmeralda, sino de jade verde y mide unos 45 cms.
Es curioso pensar que una figura relativamente pequeña pueda tener semejante protagonismo dentro de un complejo tan monumental.
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| Buda Esmeralda |
WAT PHO — EL TEMPLO DEL BUDA RECLINADO
Desde el Gran Palacio caminamos unos 900 metros hasta nuestra siguiente parada: Wat Pho, conocido como el Templo del Buda Reclinado, especialmente famoso por albergar una enorme imagen de Buda recostado de 46 metros de largo y 15 metros de alto, recubierta en pan de oro.
Es una de las imágenes de Buda más impresionantes que se pueden ver en Bangkok.
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| Buda reclinado |
Pero hay un detalle que probablemente sea uno de los más fotografiados: sus pies.
Miden unos 5 metros de largo por 3 de ancho y están decorados con 108 símbolos, que representan distintas características asociadas a Buda.
Y el número 108 vuelve a aparecer dentro del templo. Hay 108 pequeñas vasijas en las que los visitantes pueden ir depositando monedas como ofrenda.
El sonido de las monedas cayendo una tras otra acompaña el recorrido y le da al lugar una atmósfera muy particular.
Después de haber pasado por el Gran Palacio, Wat Pho se sentía diferente. Más tranquilo, más íntimo… pero igualmente impactante.
WAT ARUN — EL TEMPLO DEL AMANECER
Ya pasadas las 4 de la tarde, cruzamos nuevamente el río para llegar a nuestra última visita del día: Wat Arun, el famoso Templo del Amanecer.
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| Wat Arun |
Y aunque ya veníamos de ver templos impresionantes, este tenía una característica completamente diferente.
Su protagonista es la enorme torre central, conocida como el prang, que se eleva sobre el río y está decorada con miles de pequeños detalles.
Y cuanto más cerca te acercás, más cosas descubrís.
Parte de su decoración está realizada con fragmentos de porcelana y conchas, materiales que fueron reutilizados y que originalmente habían servido, entre otras cosas, como lastre en barcos que llegaban a Bangkok desde China.
También aparecen figuras de soldados, animales y representaciones de la mitología hinduista, entre ellas las cuatro figuras asociadas al dios Indra.
Después de pasar buena parte del día recorriendo templos, este fue nuestro último gran impacto visual.
Y quizás por eso, cuando llegamos a Wat Arun, ya empezábamos a sentir que habíamos tenido una primera inmersión bastante intensa en la cultura y la arquitectura de Bangkok.
FIN DEL DÍA
Ya eran aproximadamente las 18 horas cuando emprendimos el regreso. Habíamos llegado a Bangkok esa misma mañana y, en menos de un día, ya habíamos recorrido parte del río Chao Phraya, visitado tres de los templos más importantes de la ciudad y caminado muchísimo.
Ahora sí, finalmente era momento de hacer nuestro check-in.
Aunque el día todavía no había terminado. Porque había algo que todavía nos faltaba hacer: COMER!!!
CENA EN PATPONG
Para terminar nuestro primer día en Bangkok no tuvimos que ir demasiado lejos. A apenas unos 500 metros de nuestro alojamiento se encontraba el mercado nocturno de Patpong.
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| Pad Thai |
Y después de un día como este, no había mejor manera de terminar que probando uno de los platos más clásicos de Tailandia: un auténtico Pad Thai.
Fideos salteados, vegetales, huevo, diferentes ingredientes y ese sabor que inmediatamente te hace sentir que finalmente estás en Tailandia.
Y así, con un buen plato de Pad Thai y después de un día larguísimo, terminamos nuestro primer día en Bangkok.
Habíamos llegado a las 7:45 de la mañana sin saber muy bien qué nos esperaba.
Y unas doce horas después ya teníamos nuestra primera colección de imágenes, sabores y sensaciones de una ciudad que, desde el primer momento, nos había parecido enorme, caótica, fascinante y completamente diferente a todo lo que habíamos conocido hasta ese momento.
Y esto recién empieza. En el próximo video seguimos recorriendo Bangkok!!!!!






















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